¿Dónde se encuentra el monumento habitable más alto de América?

La estructura, levantada a 1.600 metros sobre el nivel del mar, posee miradores con extraordinarios paisajes.

Al oeste de Venezuela, y sobre las montañas de la región andina del estado Trujillo, se encuentra el Monumento a la Paz, una colosal representación de la virgen María considerada la escultura habitable más alta del continente americano.

La estructura, de poco más de 46 metros de altura, fue edificada a 1.600 metros sobre el nivel del mar, en una montaña llamada peña de la virgen.

Justo en ese lugar, dice la tradición, la virgen se apareció ante unos lugareños en 1568 y desde entonces varias generaciones de venezolanos, movidos por la fe, han peregrinado a ese lugar para colocar ofrendas.

Desde su inauguración, en la década de los 80, el monumento se ha vuelto uno de los destinos del turismo venezolano y de los creyentes religiosos. Cifras oficiales indican que más 15.000 personas lo visitan anualmente.

Hace 35 años

Para levantar el Monumento a la Paz, que fue ideado por los escultores Manuel de la Fuente y Rosendo Camargo, se emplearon 18 meses de trabajo. Finalmente, fue inaugurado el 21 de diciembrede 1983.

Se trata de una mole que tiene un esqueleto de acero vaciado en concreto y que cuenta con las siguientes características:

  • Altura: 46,72 metros.
  • Anchura: 16 metros.
  • Profundidad: 18 metros.
  • Peso: 1.200 toneladas (sólo la cabeza pesa 8 toneladas).

Posee cinco miradores a los que se llega por un sistema de escaleras internas:

  • En las rodillas, a 18 metros de altura.
  • En la mano izquierda, a 22 metros de altura.
  • En la mano derecha, donde se encuentra una paloma de 5 toneladas, a 26 metros de altura.
  • En la cintura, a 28 metros de altura.
  • En los ojos, a 44 metros de altura.

Por la ubicación del monumento, se ofrecen a los turistas vistas panorámicas de la región.

Los miradores permiten divisar (con el cielo despejado) varios pueblos del estado Trujillo, la montaña conocida como ‘Teta de Niquitao’, también la Sierra Nevada del vecino estado Mérida y el fenómeno natural conocido como Relámpago del Catatumbo, que nace en el occidente venezolano.

 

El poeta trujillano Elí Briceño considera que por la “enorme influencia” de la Iglesia católica en esta zona del país, la estatua “es más un monumento religioso que turístico”.

Leyenda

La tradición oral da cuenta de una aparición milagrosa en 1568. Un pequeño grupo de personas aseguró presenciar la materialización de la madre del Jesús bíblico y, desde entonces, la montaña en la que hoy está el monumento es conocida como la Peña de la Virgen.

Cerca del sitio de la aparición se ubican tres cuevas (San Pedro, San Pablo y la Santísima Trinidad), que formarían parte de una red subterránea utilizada por los habitantes originarios para llegar hasta donde hoy se encuentra la ciudad capital de Trujillo. Pero se trata de una versión nunca comprobada.

El sitio marcado como de la aparición dio paso a otra leyenda: la virgen, luego de presentarse a los lugareños se ocultó en un sitio que se supone es la cabecera de tres ríos. Se dice que la virgen los contiene, porque de lo contrario se desbordarían, acabando con la ciudad de Trujillo.

Pequeña prosperidad

La periodista trujillana Alejandra Morales Hackett dice que su ciudad “ha sido siempre modesta, por eso, aunque de primeras los forasteros no lo noten, es elegante”.

Por ser una ciudad que “se acomoda mejor en lo austero y la vida interior”, confiesa que no entendió el Monumento a la Paz la primera vez que la llevaron de la escuela a conocer el sitio donde se construía.

La Virgen fue armada, prácticamente “enfrente de todo el pueblo”, relata la periodista residenciada en Suecia, pero solo se hizo notoria cuando “los primeros turistas preguntaron cómo llegar al monumento”.

Esa gigante escultura “fue obra de un esfuerzo liderado por la única mujer que ha gobernado el estado Trujillo: Dora Maldonado. Su empeño llenó el pueblo de turistas, reavivó algo muy parecido a la prosperidad”, evoca Alejandra Morales.

El monumento a la paz, opina la periodista, hizo de Trujillo “un lugar mejor, no por la modesta prosperidad, ni porque aparecimos en el mapa nacional, en realidad fue porque al mirarla, pudimos vernos, y eso fue muy bueno”.

Turismo y religión

La enorme escultura está considerada como uno de los patrimonios culturales de la región y su condición de la más alta del continente “atrae un turismo muy variado, no solo el religioso, ya que no es un santuario”, refirió la periodista Erinel Cardozo, de la Corporación Trujillana de Turismo (Corpoturismo).

El monumento, dedicado a la paz mundial, “es el icono por excelencia del turismo en el estado Trujillo”, explicó la periodista, y uno de los atractivos de esta nación latinoamericana.

 

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